domingo, 28 de junio de 2015

Cómo transformé mi vida? Parte II: Los puntos clave

Actualización 19 de marzo 2016:

Ya he transferido completamente éste blog a mi nuevo blog www.cintiasloveinaction.com

He puesto mucha energía en él y me encantaría veros por allí.
Os espero con los brazos abiertos!

Cintia



Amig@s, aquí va la segunda parte de cómo transformé mi vida, y te sugiero algunas propuestas sobre cómo puedes transformar tú la tuya. En la primera parte, publicada anteriormente en mi blog, os expliqué mi historia, qué sucedió, cómo, porqué, que proceso de sanación seguí… y a continuación os explico los puntos que para mí fueron LA CLAVE en mi proceso de transformación.
Espero que algo o mucho de lo que aquí comparto te ilumine en tu camino. Mereces lo mejor, y mucho más!

Para los que no habéis leído la primera parte, aquí os dejo el link:



Ahí vamos…

1. Rendirse

Amig@, si pretendes salir de la situación en la que te encuentras y deseas sanar primero de todo tendrás que rendirte a la vida. Deja de luchar. Deja de intentar nadar a contracorriente. Deja de intentar defender ninguna idea, status, imagen de ti mismo de cara a los demás, ritmo de vida, nivel de exigencia ante el trabajo… Deja de pretender ser el mismo o misma que eres. Deja de preocuparte por la imagen que los demás tendrán de ti o por intentar seguir tu vida igual que hasta ahora. Muere ante ti! Déjate caer y humildemente acepta que no puedes seguir ya más así. Humildemente acepta que ahora debes dejarte cuidar por los demás, acepta que debes parar, descansar, sanar. Ese es el mayor acto de humildad y el inicio del abandono de tu ego.




2. Deja de pretender

Deja de pretender ser la super madre, la super amiga, la super pareja, la super woman, el super profe, el super estudiante, el super jefe… acepta por una vez en tu vida que no eres una máquina (tal como te pensabas que eras) y empieza a mostrarte ante el mundo como un ser humano (con sus debilidades, con sus vulnerabilidades). Deja de pretender defender que vales, que eres bueno, que quieres a los demás, que eres un buen trabajador, que mereces que los demás te reconozcan lo que haces… suelta, suelta y suelta! Deja de HACER y empieza a SER. Deja de camuflar tus sentimientos y empieza a SENTIR. No hay nada que demostrar. Nada que pretender. De ese modo, la vida empieza a ser mucho más sencilla y empiezas a recuperar tu fortaleza interior y frescura, centrándote en lo esencial: tú mismo.



3. Dejar de importar lo que los otros digan

Amig@, debes saber que cuando te sumerges en una etapa de cambio en tu vida, la que cambia eres tú, no los demás. Los demás seguirán sus vidas “normales”, haciendo, sintiendo y pensando igual que pensaban y muchos te dirán, te aconsejarán y opinarán cosas con las cuáles tu no estarás de acuerdo, pero esa será la mayor prueba que la vida te pondrá delante. Seguir tu camino pese a lo que opinen o juzguen los demás. Eso te hará fuerte y hará que te reafirmes y ganes confianza en ti mismo. Si duele… que duela… pero no te detengas. No cedas tu poder a los demás. Que saben ellos de tus sueños y de tu sentir? Agradece cada instante todos esos obstáculos que la vida te pone delante, porque son grandes oportunidades de aprendizaje, y sigue tu camino! Que nada ni nadie apague tu luz!



4. Abrazar el vacío

Cuando atravesamos por crisis personales y se avecinan cambios son momentos que acostumbran a ser difíciles por la incertidumbre del qué pasará. El ser humano busca la seguridad de manera innata, pero, es una mera ilusión. Qué pasará cuando me echen? De qué trabajaré si dejo mi trabajo? Cómo me lo montaré para ganar dinero? Qué haré sin mi hijo? Encontraré a alguien que me quiera más que él/ella? Que pasará si me pongo enfermo/a? … son algunas de las infinitas preguntas que nos pueden asaltar en la mente cuando pretendemos hacer algunos cambios en nuestras vidas.


Aprender a convivir con la incertidumbre y aún así seguir avanzando, es el camino del guerrero. Nada ni nadie puede prometerte nada. Así que simplemente respira el momento presente. Abraza el vacío, abraza el no-saber, abraza tu miedo, y sigue dando pequeños pasos. El mañana es cosa del futuro. Solo tienes el aquí y ahora, y mucho mejor si lo aliñas con optimismo, una sonrisa y grandes dosis de valentía!

5. Me crecí merecedora de una vida mucho mejor

Durante muchos años creí que vivir con estrés era “lo normal”, “lo que le pasaba a todo el mundo”… hasta que un día, después de la historia que os he contado creí que merecía una vida mucho mejor: más tiempo para mi, más calidad de vida, disfrutar más de cada momento, hacer algo que me aportara más crecimiento personal. Y me lo creí tanto, que lo conseguí!

Si no te crees merecedor de una vida mejor, seguirás siempre en las mismas circunstancias en las que te encuentras ahora. Creer que mereces algo mejor y movilizar todos tus recursos personales para conseguirlo te llevará inevitablemente a realizar cambios positivos en tu vida. Deja de conformarte con una vida mediocre y sueña… pero sueña a lo grande!




6. Soñé a lo grande y decidí hacerlo realidad

Soné mi sueño, el de tomarme un año sabático… pero soñé a lo grande… y decidí tomarme al menos dos!! Para hacerlo realidad empecé a dar los pasos necesarios… notificarlo en el trabajo, a la familia, a los amigos… decidir dejar el piso, vender los muebles para juntar dinero,… se trataba tan sólo de ir dando pequeños pasos! De repente llega el día “X” y empieza tu vuelo… aunque para ser más precisos diré que tu vuelo empieza cuando surge en ti la semilla de la libertad, el pensamiento a punto de convertirse en acción…



7. Me reconocí como mi propia divinidad

Cuanto más tiempo pasa, más claro tengo que somos dioses y diosas, y creamos nuestras vidas de acuerdo a nuestras creencias. Considerarme un ser divino me ha llevado a respetarme enormemente, y del mismo modo, hacerme respetar por otros y no permitir que nada ni nadie atente contra mí y contra mis derechos. No hace falta luchar contra nada ni contra nadie. Es tan sencillo como alejarte de todo lo que baja tu vibración (personas, lugares, situaciones…) para mantenerte en una vibración elevada.

Cuando entendí que soy una diosa, recuperé todo mi poder y entendí que estaba en mis manos mi suerte y mi destino. Como ser sagrado que soy, exijo y deseo una vida muy sagrada, alejándome de todo lo vulgar que pretenda rebajar mi valor. Los dioses son seres venerados, y yo ante todo, me venero a mí misma, no desde la altivez, sino desde el profundo autorespeto y admiración hacia ésta alma, la cual encarno.

8. Transformé mis creencias limitantes

Para dar el salto y transformar tu vida, antes tienes que transformar muchas de tus creencias sobre el dinero, el trabajo, la familia, la pareja, la vida… De modo inconsciente, a lo largo de nuestras vidas, hemos ido llenando nuestra mente de creencias limitantes, las cuales ya no dan respuesta a nuestras actuales necesidades. “Ganar dinero requiero mucho sacrificio”, “Trabajar requiere mucho esfuerzo”, “No voy a encontrar un trabajo mejor”, “La vida es sacrificio”, “El dinero es lo más importante”, “Encontrar el amor verdadero es muy difícil”, “Para ser feliz necesito un trabajo, pareja, una casa y dinero”, “Desarrollar la creatividad es muy difícil”… son muchas de las creencias que nos impiden realizar nuestros sueños. Somos nosotros los boicoteadores número 1 de nuestras vidas!!

Yo tuve que transformar muchas de ellas para ser libre y lanzarme a otra vida, pero es sumamente emocionante ver cómo al ir liberándote de la carga de todas esas creencias la vida es más liviana y tus pasos se acercan a tus sueños.


9. Me abrí a descubrir nuevos dones y talentos

Hasta el momento en que se derrumbó mi sistema yo me había identificado totalmente con el rol de “maestra”. Me identifiqué tanto y me centré tanto en él que me olvidé que Cintia era mucho más que una maestra de educación primaria. Casi renuncié a mil otros talentos por centrarme sólo en uno… qué locura! Si invertía el 80% de mi tiempo y de mi energía al trabajo, como iba a desarrollar otros dones? Imposible!

Cuando me di libertad para volar, me di cuenta que en mí vive un alma con múltiples dones y talentos… supe que puedo ser cualquier cosa que me proponga… vi que en mí vive una escritora, una artista, una sanadora, una bloggera, una maestra, una viajera, una fotógrafa, una periodista, una redactora, una cocinera, una “coach”, una asistente espiritual o gurú, una visionaria, una transformadora de realidades, una bailarina, una aventurera, una autodidacta… Hoy sé que puedo ganarme la vida de mil maneras y que la vida es mi escuela!


10. Viviendo desde el amor incondicional

Cuando empiezas a sentir un profundo amor incondicional por ti mismo, por los demás y por la vida, te das cuenta que la vida es muy valiosa y no merece la pena seguir desperdiciando un minuto más en asuntos banales. Amar la vida intensamente me llevó a querer vivirla intensamente, a querer trascender mi realidad, a querer fundirme con todo. Cuánto más amor sentía por todo a mi alrededor (familia, amigos, plantas, animales, atardeceres, el agua del mar, la brisa, la sonrisa de un transeúnte por la calle, una deliciosa taza de té, una reconfortante cama que me permitía descansar…) desarrollé el compromiso conmigo misma de amar la vida más allá de cualquier límite conocido por mí anteriormente.

Me entregué al amor, y el amor me abraza a cada instante, en cada cosa que hago, a cada lugar que voy, con cada persona que me encuentro!


11. Seguir mi Verdad

Cuando vivimos nuestra vida de manera inconsciente, dejándonos arrastrar por la sociedad, por lo que hace la mayoría, por la rutina, por los medios de comunicación, por las costumbres y tradiciones lo que sucede es que nos estamos alejando de nuestra verdad para seguir lo socialmente establecido, lo estándar. Pararte a reflexionar cuánto de eso de lo que hay “ahí fuera” resuena en tu interior es ir en busca de la Verdad, para así vivir una vida auténtica de acuerdo a tu verdadero sentir. Seguir tu Verdad es seguir tu guía interior, es declararte autosoberano y director de tu propia experiencia.


Cuando te comprometes con tu Verdad dejas de aceptar relaciones que no son verdaderas, dejas de dejarte engañar por alguien que te promete amor, dejas de ser carne de cañón para farsantes, dejas de ser un ente a la deriva buscando salvación en donde no la vas a encontrar, dejas de invertir energía en asuntos que no son de tu interés, dejas de vivir de cara a la galería para vivir en las profundidades de tu Ser.

Después de muchos años de mentira, dejándome la piel trabajando, agotada ya de seguir con rutinas que no me satisfacían me comprometí con mi verdad, esa que me ha hecho renacer y dar valor a cada segundo de mi vida, sin hacer más “lo que toca”, sin resoplar por compromisos que no me apetecen… aprendiendo el arte de vivir de acuerdo a mi sentir!

12. Silencié mis miedos

Los miedos nacen del ego, esa identificación ilusionaría del “yo” que en realidad no existe, es tan sólo una creación mental. Los miedos son fantasmas que nublan nuestra mente y a menos que los afrontemos corremos el riesgo de ser prisioneros de ellos. En mi caso, lanzarme a un cambio de vida, dejando por un tiempo indefinido mi profesión de maestra, un sueldo estable, una vida cómoda, un entorno estable… crea mucha incertidumbre, pero la incertidumbre no aparece pensando en el momento presente, ella aparece cuando piensas en el futuro. Haciendo un esfuerzo una y otra vez por volver al momento presente y dejar de pensar en “el qué pasará” es lo que disipa los miedos y hace que te concentres en lo esencial: el aquí y ahora, cuál será tu próximo paso.



13. Tomar distancia de ambientes y personas que no vibraban conmigo

En nuestro tránsito por la vida vamos evolucionando conforme a experiencias que vamos teniendo y vamos desarrollando sentimientos de amor, gratitud, compasión, altruismo, honestidad, verdad, pureza, amistad… Unas personas se suben a nuestro carro, e inevitablemente otras se bajan porque ya no vibran en nuestra misma frecuencia. No es una cuestión de que sean mejores o peores. Es una cuestión de resonancia, de intereses, de energía. Personas y lugares que antes te hacían sentir “a gustito” después pueden hacerte sentir que ese ya no es tu lugar. Los que experimentamos sentimientos así al principio nos cuesta de aceptar, puede que incluso te sientas mal. Eso es porque nuestro ego se resiste a cambiar y sigue queriendo aferrarse a ser “el/la de siempre”. Pero el alma se revela y reclama un nuevo paradigma. Ser valiente como para no dejarte arrastrar y seguir avanzando, tomando distancia de personas o lugares que no te ayudan o aportan en tu proceso de evolución es parte del camino. Sigue tu verdad, sin intrusiones!


14. Gratitud durante el proceso

La gratitud diría yo que es uno de los primeros “requisitos” para sanar. Un alma agradecida, es un alma que vive en la infinita abundancia, y entender que todo pasa por algún motivo nos ayuda a agradecer cada acontecimiento que nos sucede incluso si en ese momento aún no estamos preparados para ver el beneficio o la aportación positiva en nuestra vida.

Los peores meses de mi crisis, esos en los que lloraba desconsoladamente y no encontraba el motivo por el cual apenas vestirme y salir a la calle, muy en el fondo de mí sabía que detrás de ese acontecimiento tan “dramático” había una gran recompensa, una gran victoria, un gran porqué. Aún sin saber bien bien del todo de qué se trataba, porque las nubes aún no me dejaban ver la luz yo seguía orando y dando gracias cada día por esa experiencia en dirección a mi verdad que la vida me estaba aportando. Daba gracias infinitas por ayudarme a dejar “morir” los rastros de una Cintia de etapas anteriores para dar luz a una nueva Cintia eterna, divina y renovada. Yo seguía atravesando el largo túnel lleno de oscuridad, pero allí en el horizonte, una intensa y nítida luz brillaba. Por eso, y solo por eso, daba GRACIAS.



15. Esperanza, lo que nunca perdía

Creer que todo tenía un porqué, sentir que nada es por casualidad, pensar que después de la tormenta llegaría la calma, creer que de esa fuerte crisis saldría renacida, confiar que la vida me protegía y sólo podía traerme lo mejor, pensar que merecía lo mejor y el universo se encargaría de regalármelo, creer que mi crisis sería la catapulta hacia el cambio y el éxito personal, sentir que estaba siendo puesta a prueba por la vida y superarla satisfactoriamente me traería mil bendiciones… es decir, tener ESPERANZA en lo que estaba por llegar, era lo que me mantenía a flote aún estando hundida, era lo que hacía que eventualmente levantara cabeza y encontrara motivos por los que luchar, era lo que hacía que en unos momentos sin sentido mi vida siguiera teniendo sentido! Amig@, nunca pierdas la esperanza en nada! Como dice un dicho… Dios aprieta, pero no ahoga… confía!!


16. La espiritualidad como camino y guía divina

Éste puede que sea el aspecto más clave de todos. Siempre me he considerado una persona espiritual, pero durante mi etapa de crisis, más que nunca, tuve que aferrarme a ella cuál bote salvavidas. Y no hablo de pseudo-espiritualidad. No hablo de “charlatanes” de espiritualidad. No hablo de espiritualidad barata. Hablo de la verdadera, el ejercicio y la práctica de la verdadera espiritualidad que es la de trascender el ego, abandonar toda pretensión, dejar de buscar. Morir ante mi. Dejar de buscar para empezar a encontrar. Dejar de “hacer”, para empezar a “ser”. Practicar el silencio y la escucha profundas. Meditar para escuchar mi Ser Superior. Llorar todo lo necesario. Dejar de ser la fuerte, la guapa, la simpática, la alegre, la superwoman. Conectar con otras dimensiones y planos de realidad más allá de la dimensión física. Experimentar mi naturaleza divina y mi cuerpo de luz. Sentir la guía divina que me susurraba al oído. Y como explicaba antes… amar cada momento de mi vida incluso si lo estaba pasando mal, dar gracias por cada momento y acontecimiento, y confiar que la verdadera felicidad y realización personal me estaban esperando a la vuelta de la esquina, esa es la verdadera espiritualidad!!

EN QUÉ MOMENTO TE ENCUENTRAS TU?

Querid@ amig@, no sé en qué lugar te encuentras tú, no sé en qué estado de realización y plenitud personal te encuentras, no sé cuánto te llena tu vida, tu trabajo, tu relación de pareja… no sé cuanta paz interior sientes en tu vida de saber que haces y estás justo en el lugar que quieres estar haciendo lo que más te gusta.

Te animo a que te tomes tu tiempo para reflexionar, si es que aún no lo has hecho, y pienses en qué pequeñas cosas puedes empezar a transformar tu vida. Tu, y sólo tu, sabes que es lo que más necesitas para ser feliz. Piensa con el corazón, no con tu mente. Haz caso al primer pensamiento que te venga a la mente… ése es el camino a seguir, ahí tienes pistas sobre qué dirección tomar.



Si no sabes qué es lo que quieres o qué rumbo tomar te invito a que pares y te tomes tu tiempo para meditar y encontrar la respuesta por ti mism@. Es normal que en muchos momentos de nuestra vida no sepamos bien en qué dirección ir. La respuesta está en el silencio de tu mente… la respuesta está en la honestidad de tu corazón!

Te recuerdo que viniste a la Tierra para ser feliz. Encarnaste en un cuerpo físico para realizar el Plan Divino de tu Alma! No viniste a sufrir y vivir en la mentira.

Necesitas una ayuda?

Por otro lado he empezado a ofrecer sesiones de coaching espiritual para ayudarte a transformar tu vida. Si quieres saber cómo puedo ayudarte, lee éste post: Cintia, tu espiritual coach


Adelante amig@... Sigue tu camino, sigue tu Verdad, transfórmate y en tu cambio ayuda a transformar el mundo y los que te rodean… ATRÉVETE A SER FELIZ, sin límites, sin máscaras, sin medias verdades!!!

Mil besos y abrazos de un alma que os desea todo lo mejor en vuestras vidas.

Con infinito amor,

Cintia

lunes, 22 de junio de 2015

Cómo transformé mi vida? Parte I: Mi historia

Actualización 19 de marzo 2016:

Ya he transferido completamente éste blog a mi nuevo blog www.cintiasloveinaction.com

He puesto mucha energía en él y me encantaría veros por allí.
Os espero con los brazos abiertos!

Cintia



Transformé mi vida el día que dije “Basta!”, el día que cansada, exhausta y agotada de tanto nadar a contracorriente me rendí a la vida y le pregunté qué quería de mi. La vida me habló, y me habló bien clarito. Mi alma estaba ya por aquel entonces “en coma”, en un estado vegetativo al cuál más no podía hacer oídos sordos. Estaba abocada a un cambio radical e imposponible de vida, el cuál ha sido el mayor regalo que la vida me ha podido hacer.

Los cambios no son gratuïtos. Las grandes revoluciones acostumbran a llegar después de fuertes crisis, pero hoy tan solo puedo dar GRACIAS a la vida por todo ese sufrimiento que me catapultó al cambio en mi vida. Gracias a él hoy estoy aquí, con más luz que nunca y decidida a ir en busca de mi Verdad. 

Hoy quiero relataros exactamente cómo fueron las cosas, que sucedió en mi vida para “tocar fondo”, que proceso de sanación seguí y como lo hice para salir del agujero y transformar mi vida hasta llegar al momento actual, donde siento que mi alma brilla con su máximo esplendor y siento que todo tiene un sentido y una coherencia infinitas.


Los inicios de mi proceso de enfermedad

Hace ahora unos 5 años empecé a sentir que estaba cansada. Mi vida, como la de todo el mundo, era una vida bastante estresada (aunque en aquel momento pensaba que eso era lo “normal”). Trabajaba muchísimas horas de maestra en la escuela, hacía cursos de formación, iba a clases de baile, y llevaba adelante mil otras cosas que me iban surgiendo y compromisos relacionados con los amigos y la familia. El resultado era una vida con una agenda apretadísima sin tiempo para mi misma y viviendo para que llegara el fin de semana para poder disfrutar de tiempo libre (y aún así, muchos fines de semanas los seguía teniendo ocupados).  Y eso que me encantaba mi trabajo!!

Mi cuerpo quiebra

El caso es que empecé a tener síntomas varios… dolor de espalda, dolor de cabeza, cansancio, … pero yo seguía sin escuchar. Hace dos años, lo que fue en mayo de 2013, llegué a lo que sería mi límite de estrés y/o agotamiento físico y mental, y una ruptura de pareja fue el detonante (no la causa) de lo que yo llamo “mi quiebra” o “el hundimiento”. En ese momento mi cuerpo estaba ya muy debilitado de “ir arrastrándome” durante tanto tiempo y entré en lo que comúnmente llamaríamos “depresión” aunque hoy se con certeza que lo que estaba atravesando era una “crisis emergente” (con síntomas similares a una depresión) por la naturaleza espiritual que la caracterizaba. Se me alteró la tiroides y me diagnosticaron un hipertiroidismo leve. El médico me recomendó reposo y una vida muy tranquila, aunque con esa pauta a los 2 o 3 meses la tiroides se me reguló.


7 meses de baja laboral

De todos modos los síntomas de cansancio persistían, y el resultado fueron 7 meses de baja laboral. 7 meses (con unas vacaciones de verano por medio) sin poder ir a trabajar porque el cuerpo no me respondía. 7 meses (que se alargaron un año más) de no tener energía, de meterme en una cama hasta esperar a que la tormenta pasara, de intentar entender qué me estaba sucediendo, de sentir una profunda desazón y sinsentido de la vida, de sentir que había perdido toda ilusión, de no tener ganas de nada, de lágrimas… 7 meses de apatía, de tristeza, de incompresión ante la vida atravesando capas y capas de mi ser, yendo al núcleo concentrado de mi Verdad.


Cuestionándomelo todo

7 meses de cuestionármelo TODO, y cuando digo TODO, digo TODO. Para qué vivo? Quién soy yo? Cuál es el sentido de mi vida? Cuál es mi misión? Qué es lo que realmente me hace feliz? Que importancia tiene el dinero, el amor, el trabajo, la familia, los amigos en mi vida? Que valor le doy a cada uno de ellos? Que me da y me quita energía? En qué invierto mi tiempo? Que tipo de relaciones quiero en mi vida? Cómo quiero priorizar mi tiempo a partir de ahora? Que cosas o actividades no me apetece seguir haciendo? Y un largo etcétera…



Buscando ayuda

Durante todo ese tiempo recurrí a todo tipo de ayuda y terapeutas posible: sanadores, canalizadores, acupuntores, flores de bach, masajistas, piedras… pero el hoyo era tan profundo que acceder a él requería aún más tiempo. Y lo más importante, requería tomar decisiones.
Después de esos 7 meses aún no estaba recuperada del todo, pero me sentía con más ánimos y fuerza de volver a la escuela y intentar llevar de nuevo una vida “normal”. Salir de ese estado vegetativo… salir de esa cama y ese sofá que me tenían atrapada.

Regreso al trabajo

Volver a la escuela fue una gran motivación para mí. Después de ese tiempo yo era totalmente otra persona, mi verdad había cambiado por completo de la maestra que era cuando me fui antes de que acabara el anterior curso escolar. Empecé a enseñar yoga y meditación a mis alumnos, me propuse que a partir de ese momento mi mayor objetivo sería enseñar a mis alumnos a ser felices, a saber quiénes son, a escucharse a sí mismos, a gestionar sus emociones.

Sigo sin levantar cabeza

Parecía que lo peor ya había pasado, pero no… Seguía llegando exhausta de trabajar a casa, y los días se me hacían eternos e insufribles. Ir a trabajar suponía un esfuerzo sobrehumano para mi, y a menudo a la hora del recreo, a la hora de la comida o en cualquier otro momento, necesitaba tumbarme en el suelo a descansar. Mi cuerpo quería escapar de allí, reclamaba libertad. Mi alma seguía exhausta, luchando por subsistir un día más, luchando para llegar al fin de semana para simplemente no hacer nada.

2 o 3 meses después de mi regreso a la escuela seguía sumamente agotada. Vivir para mi se había convertido en un sacrificio…ir a trabajar era casi una pesadilla (y eso que adoraba mi trabajo!),  ir a comprar, cocinar, lavar la ropa, limpiar... es decir, hacer todas las tareas que requiere llevar una casa sola, se me hacían cuesta arriba… hasta que finalmente tuve que volver a casa de mis padres. Eso fue un golpe muy duro para mi, y por supuesto para mi familia y amigos por verme tan afectada.

Más síntomas de enfermedad

Los síntomas de enfermedad (sin considerar por ello que yo era una enferma) se iban acentuando… empecé a tener vértigos, problemas de cervicales y la crisis emergente (con síntomas depresivos) persistía.

Me voy a India

Necesitaba renovar ilusiones en mi vida, necesitaba hacer cambios y en ese momento lo que más ilusión me hacía era viajar en verano a la India yo sola. Así que en lo que era Semana Santa del año 2013 me compré billetes para viajar a India en verano de ese año.

Aun así el “enigma” de qué hacer con mi vida seguía latente. Lo que estaba claro es que así no podía seguir. Tenía claro que tenía que hacer cambios, que tenía que buscar una salida a esa vida que en esos momentos ya no me llenaba y había perdido el sentido.

Mientras seguía buscando mi verdad, seguía yendo a todo aquél que pudiera ayudarme a sanar aunque en ningún momento delegué mi responsabilidad en nadie, porque en el fondo de todo sabía que nadie podía ayudarme, sólo yo. La clave del cambio estaba en mí, y solo en mí.



Punto de inflexión: permiso para volar

Un momento decisivo en todo mi proceso fue cuando durante esa época empecé a asistir a un terapeuta en bioenergética por los mismos motivos… estaba cansada, exhausta, sin energía, sin ilusión. Empezó a trabajar bio-energéticamente conmigo y mi sorpresa fue que a la 4ª o 5ª sesión me dijo muy clara y honestamente que no volviera más, que yo no tenía ningún problema. No era cierto que yo no tuviera energía, sino que mi energía estaba bloqueada porque no estaba haciendo lo que más me apetecía hacer en esos momentos en mi vida. Me dijo que veía que lo que me sucedía era claramente una crisis espiritual en toda regla, y me sugirió que en vez de irme a la India 2 meses me fuera un año, que me diera libertad para volar!

En ese momento me eché a llorar como una niña pequeña, fue como un descorche de emoción y una gran liberación… pues sentí que por primera vez alguien me estaba dando el permiso para hacer justo lo que me apetecía hacer. Recuerdo que entre lágrimas y sollozos le decía “Siiiii….ya lo sé… siiiii… ya lo sé!”. Sabía que justo eso era lo que mi alma anhelaba…cogerme un año sabático en mi vida!!! Volar!! Ser libre!!! Salir de la rutina!! Reinventarme!!

De momento dejé en “stand by” lo de la decisión del año sabático. De momento decidí ir a la India ese verano, ver cómo me sentía, que cambios se producían en mí y a la vuelta ya decidiría que hacer. Me fui echa polvo y regresé nueva nuevita… eso me hacía reflexionar que el problema no estaba en “mi” sino en lo que hacía, en las exigencias del trabajo, el coste energético, físico y emocional que eso me implicaba y el estilo de vida que llevaba que ya no me llenaban.

Regreso a la rutina y sentir que muero en el intento

Al volver de la India volví a “darme de canto en los dientes” otra vez (eso ya me había pasado también el verano anterior cuando regresé después de todo un verano idílico en Formentera). Volví del verano y del viaje perfecta, renovada, pletórica, radiante… y al volver a la rutina sentir que me marchitaba de nuevo.

De todos modos por mi mente ya bailaba la idea del año sabático. El miedo es el que pretende distraerte de tu verdad, pero el alma sabe lo que necesita… y yo lo sabía más que de sobras!! Externamente (de cara a los demás) aún no había tomado la decisión, pero internamente, una parte de mi hacía tiempo que ya sabía que esa era la única salida.

Tomo la decisión: me voy!

Pero el detonante de todos fue cuando al regresar de la India y sentir que seguía cansada y sin energía fui a hacerme una analítica y me encontraron los niveles de litio por los suelos. Al parecer, el litio es una substancia química del cerebro que regula el estado de ánimo y en caso de deficiencia puede provocar depresión y otras alteraciones emocionales más graves. Eso daba en cierto modo una respuesta a lo que me pasaba y en cierto modo me alegró porque parecía que ya me estaba volviendo loca y todas las pruebas a nivel médico salían bien, pero la solución “médica” a mi no me conformaba del todo. No creo en las pastillas, creo en el empoderamiento personal, en las transformaciones del alma a nivel interior, en la revolución personal! Independientemente de todo, sabía que tenía que hacer cambios en mi vida.

Le pregunté al médico que qué debía hacer para regular los niveles de litio, y me dijo que para ello debía ir al psiquiatra. Cuando escuché la palabra “psiquiatra” se me pusieron los pelos de punta… cómo? En ese momento tomé mi decisión. Ni psiquiatra. Ni pastillas. Ni medicación. Ni marear más la perdiz… me voy!!!! Y fue así cómo decidí cogerme una excedencia de un par de años, dándome libertad para volar. Yo no estaba enferma, mi alma estaba enferma por quererme someter a un sistema que no daba respuesta a mis necesidades. Yo no estaba enferma, pero el sistema sí quería creerme hacer que estaba enferma y te envía al médico para “solucionar todos tus problemas”, cuando el tratamiento no es físico, va mucho más allá!!

Mirando atrás…

Ésta es la historia muy resumidamente. Aun hay muchas más cosas que han pasado por medio, historias, emociones, miedos, incertidumbres, subidas y bajadas hasta llegar al momento de “lanzarme al vacío”. Tal vez algún día me lance a explicar más en profundidad mi historia pues estoy convencida que no soy la única que ha pasado por ésta situación y sé que mucha gente necesita luz en sus vidas para lanzarse a vivir sus sueños con confianza, sin dejar que el sistema te “etiquete” de algo que tu sabes que no es.

Miro a mi alrededor y veo a muchísimas personas, amigos, compañeras, conocidos que están igual que estaba yo. Luchando con la vida. Intentando subsistir un día más. Suplicando que llegue el fin de semana. Arrastrándose cada mañana.

Cuando veo que hace tan solo 5 meses yo estaba todavía metida “dentro del sistema” y ahora me siento tan libre, mirando desde la distancia las cosas, la sociedad, mi vida pasada, las creencias que me mantenían atada a lo que en ese momento era mi realidad… me hace sentir sumamente feliz y convencida de que somos creadores y protagonistas de nuestra historia.

Decidí cogerme una excedencia de 2 años para viajar, para vivir, para disfrutar, para dedicarme a mí… y es lo mejor que he podido hacer en mi vida!

Ahora me pregunto… para qué? Para qué tanto sacrificio? Que sentido tiene hacer tanto esfuerzo? Seguir el modelo social establecido es lo que realmente me hace feliz? Quiero vivir para llegar al fin de semana y pagar facturas de luz o quiero vivir para disfrutar y gozar de verdad?
Son muchas las respuestas que he ido encontrando a lo largo de mi camino y en éstos momentos de mi vida me siento comprometida hasta la médula para vivir de acuerdo a mi verdad.

Mi vida… ahora!

Y aquí estoy, en Bali en éstos momentos, viviendo la vida plenamente, sintiéndome sumamente realizada, amando la vida a cada instante, disfrutando de pleno tiempo para mi, para hacer lo que verdaderamente me gusta, para viajar, para escribir… para VIVIR!! (En mayúsculas)!!!
  • Siento que he recuperado toda mi energía...
  • Me siento fuerte, sana y llena de vida...
  • He recuperado todo mi poder personal, inspiración y creatividad...
  • He desterrado de mi vocabulario la palabra “cansancio” y “estrés” y la frase “no tengo tiempo”...
  • He dejado de correr...
  • He dejado de ir con prisas...
  • He dejado de mirar el reloj...
  • He dejado de planificar que haré mañana...
  • He dejado de madrugar...
  • He dejado de asistir a compromisos que no me apetecen...
  • He dejado de vivir en medio del cemento…
  • He empezado a tener todo el tiempo del mundo...
  • He empezado a vivir el momento presente, a recuperar ilusiones, a desarrollar nuevos talentos,…
  • He empezado a comunicarme más con la naturaleza, a sentirla, a oírla...
  • Sigo más los mensajes de mi corazón...
  • Me dejo llevar aún más por mis intuiciones y corazonadas...
  • La abundancia ha empezado a llegar infinitamente a mi vida, manifestándose de muchas formas... amor, recursos, oportunidades de trabajo, inspiración, amigos, ayuda incondicional del Universo...
  • Duermo en paz cada noche sabiendo que estoy en el lugar que quiero estar, haciendo lo que quiero hacer, estando con quien quiero estar...
  • Estoy asensando las bases de una vida futura basada en la autorealización personal y la libertad incondicional.
  • Se me está desarrollando el fuerte deseo de ayudar a otros a encontrar su propio camino y seguir su guía interior...
  • Estoy accediendo a capas más profundas de mi ser y de mi Verdad…

 


Me siento bendecida, renovada, ilusionada, inspirada, llena de amor, llena de vida, llena de energía, transformada, imparable… FELIZ!!!

QUIERES SABER QUÉ FUE LO QUE MÁS ME AYUDÓ A TRANSFORMAR MI VIDA?
CÓMO PUEDES TRANSFORMAR LA TUYA?

Próximamente publicaré en otro post que es lo que me ayudó a mi, con la ilusión y la esperanza de que también te ayude a ti…

Necesitas una ayuda?

Por otro lado he empezado a ofrecer sesiones de coaching espiritual para ayudarte a transformar tu vida. Si quieres saber cómo puedo ayudarte, lee éste post: Cintia, tu espiritual coach

Mil besos y abrazos, mi querid@ amig@!! Seguiremos caminando juntos, rumbo a la realización personal!!

Todo mi amor para ti, bella alma!

Cintia