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martes, 28 de abril de 2015

Reflexiones y vida cotidiana practicando mindfullness en Nilambe (2): Comida, trabajo y relación con la naturaleza

Actualización 19 de marzo 2016:

Ya he transferido completamente éste blog a mi nuevo blog www.cintiasloveinaction.com

He puesto mucha energía en él y me encantaría veros por allí.
Os espero con los brazos abiertos!

Cintia




En éste post hablo del mindfullness de manera muy práctica en las actividades cotidianas como son el comer, el trabajar, el pasear la naturaleza... lo que sería redescubrir la vida con una nueva mirada.

Experimentando el mindfulness cambiamos nuestro presente

La vida en el centro consiste básicamente en practicar el mindfulness (la atención plena) durante todo el día en todo lo que se hace, en la medida de lo posible, claro. Con práctica, te vas volviendo más consciente y  eres consciente de lo que haces, que no es lo habitual! Aun así, no es nada fácil. Incluso teniendo todo el tiempo del mundo, todo el silencio y toda la paz, me doy cuenta qué fácil es que la mente se distraiga. A la mínima que te despistas, ya está engarzada con cualquier tipo de pensamiento. El problema es cuando ésos pensamientos no son positivos, y no nos llevan a ningún cambio positivo.

Habitualmente hacemos las cosas mecánicamente, sin la conciencia de que las estamos haciendo… por eso damos portazos, se nos sale el agua del vaso, nos ensuciamos cuando comemos, pisamos a otro sin querer, dejamos el grifo abierto, hablamos demasiado alto, caminamos y parece que pase un elefante haciendo un montón de ruido, etc…. Y por eso hacemos veinte cosas al mismo tiempo!!!

La conciencia hace que pongamos atención a lo que hacemos, lo que decimos y lo que sentimos. La conciencia viene con la presencia, y la presencia se consigue con la lentitud, con el “awarness”, con la atención plena.

… Mindfullness con la comida…

Para mi, una de las mayores experiencias que he tenido aquí ha sido en relación con la comida. Comer conscientemente ha sido como volver a nacer en cada cucharada o cada sorbo. Llevar toda la atención a los sabores, la boca, la lengua, el paladar, cada mordisco, cada movimiento de mi mano para llevar la comida a mi boca… ha sido algo casi mágico.

Aun tengo grabados a fuego en mi memoria algunos de los recuerdos sensoriales que he tenido comiendo. Por ejemplo, recuerdo el primer día que desayunamos ese excelente desayuno a base de prorridge, dátiles, cacauetes y plátano. Puedo asegurar que ese y muchos otros que he tenido después han sido los mejores de mi vida! Recuerdo la mezcla del sabor más bien insípido del prorridge, con esa textura a papilla de bebé con el dulce de los dátiles… Recuerdo ese sabor a tostado de los cacauetes mezclándose en mi boca con el resto de alimentos… Recuerdo esos dátiles, tiernos, carnosos, deliciosos…

También recuerdo el sabor de la papaya, dulce y tierna… el sabor de la piña… dulce con un punto de acidez… el arroz en su perfecto punto de cocción mezclándose con las patatas y la salsa de coco… la mezcla del sabor de la calabaza con el toque a canela y cardamomo…

Para mi jugar a “buscar” sabores y especias era casi como un juego… básicamente porque en mi país no acostumbramos a cocinar con especias y me encanta saborearlas… Cada cucharada que me metía en la boca intentaba detectar nuevos sabores y encontrar el sabor de las especias… cardamomo, mostaza, curry, canela, chili, pimienta…

Mi experiencia con el té fue otra de las grandes experiencias que he tenido. Había días que disfrutaba tanto con cada sorbo de té, mientras me lo bebía en silencio contemplando ese bello paisaje, sintiendo el sol tocando mi cara, mientras oía el agua del estanque caer y el canto de los pájaros… que era un gran momento de presencia para mi. Que más podía pedir!


Disfrutando tanto con los sabores, y sintiendo tanto placer por algo tan simple como la comida empecé a preguntarme cómo era posible que yo pudiera estar disfrutando de eso, qué había sido necesario que pasara antes para que yo pudiera estar disfrutando de esa comida en ése instante…

A menudo no valoramos todos los procesos y “cosas” que han tenido que suceder para que nosotros podamos hacer uso de ellos… que ha tenido que pasar para que salga agua caliente del grifo, para que llegue éste autobús a éste lugar remoto, para que yo pueda encender el interruptor y llegue luz… cosas así.

Empecé a preguntarme…
  •          Cuántas horas de sol habrán sido necesarias para que ésta papaya haya crecido y esté dulce y preparada para comerse?
  •          Cuánta lluvia y cuánta agua habrá necesitado esta palmera para que pueda producir tan deliciosas piñas?
  •         Quién se habrá subido al árbol a coger éstos cocos y éstos dátiles?
  •          Quién habrá elaborado éstos rotis o pankakes? Cuánto tiempo habrá necesitado? De que campos de trigo habrá salido la harina?
  •           Qué cocinero habrá cocinado con tanto amor este desayuno… tostando los cacauetes, haciendo el prorridge con tanto amor?
  •          Quién habrá cogido éstas hojas de té? Cuántas horas de trabajo habrá tenido que hacer ese “teaplaker” (recolector de té) para que yo esté disfrutando de éste momento ahora?
  •           Quién habrá traído ésta comida hasta aquí arriba? Quién habrá tenido que ir al mercado a comprar y dedicar una parte de su tiempo para que yo pueda comerlo ahora?

Viviendo lentamente te das cuenta del valor real de las cosas. Las cosas no aparecen ahí como un milagro, aunque la vida sea realmente un milago…

… Mindfullness durante las actividades de trabajo…

Durante el primer retiro en el que estuve los trabajos que realizaba a la hora de “working meditation” eran básicamente en el jardín. Barría, cogía hojas, quitaba piedras grandes que nos pudieran molestar en los pies al caminar descalzos por la arena, regaba las plantas… etc. Trabajar en el jardín tiene algo muy mágico y especial: estás en contacto con la Tierra. Para mi meditar barriendo era algo especial porque el simbolismo de barrer puede ser como el de “limpiar”, “quitar energía antigua o estancada”. Así pues, mi conciencia o meditación al barrer era la de restaurar la energía del jardín, del planeta, de mi… es algo muy holístico y metafórico.


Pero donde realmente he disfrutado de verdad de éstas horas de trabajo fue en mi regreso a Nilambe ahora en abril. Vi que muchos de los cojines amarillos de la oficina y que usamos para sentarnos en los escalones o en los bancos de fuera estaban rotos o descosidos. Pensé que haría falta a algunos de ellos darles unas puntadas y coser las roturas.

Pedí hilo y aguja y empecé a dedicarme a coser cojines. Disfruté muchísimo de esos momentos! Acostumbraba a hacerlo sentada en el jardín, rodeada de plantas y me sentía como si hubiera hecho un retorno al pasado. De repente me veía con mi abuela, me venían recuerdos de cuando yo era pequeña y ella me enseñaba a coser. Lo de coser en la actualidad es algo que lo tengo muy descuidado y que más bien diría que no me gusta, porque las cosas que tengo que coser son emergencias de última hora… lo típico, te das cuenta que se ha caído un botón justo antes de ir a una cena, el pantalón está descosido y te tienes que ir a trabajar… cosas así. Para mi coser siempre ha sido algo que tenía que hacer inevitablemente, pero no por placer, por gusto. Así que dedicarme a hacer ésta “buena labor” me ha aportado muchos agradables y gratos momentos.

Haciendo velas

Otra de las actividades, y la que más ha significado para mi, ha sido la de hacer velas en el centro de meditación, la cuál es mi tarea actual de todas las mañanas. Al no tener luz el centro, es necesario hacer velas y siempre hay un encargado/a que se encarga de hacerlas. Antes de mí estaba otra chica alemana, y al irse ella del centro y  me preguntó si quería ser yo la responsable y pasarme el “testigo” y me alegré mucho de poder tener el honor de “traer luz a Nilambe”. Le dije que sí… por supuesto!


Disfruto mucho haciendo velas cada día “mindfully”, es decir, con atención plena. La hora u hora y algo que estaba en aquel cuartucho cortando parafina, fundiéndola en el fuego, engrasando el molde, colocando el hilo, rellenando el molde con la parafina fundida, abriendo el molde al día siguiente para ver cómo habían quedado las velas…  como yo digo es como ir a abrir un huevo kínder y ver que sorpresa me encuontro dentro!

Una de las cosas que más me gusta es elegir el color de las velas que voy a hacer ése día, pues para mi los colores tienen mucha simbología. Rosa amor… Dorado sabiduría… Verde sanación… Lila purificación… Naranja creatividad… Azul protección… Así pues, ésta actividad además de ser una meditación es pura devoción para mi, es un rato que paso completamente absorta en la actividad de “traer luz” y me aporta mucha energía y realización personal!


… Caminando descalza…

Muchos ratos, o la mayor parte del tiempo aquí lo paso caminando descalza. Para mi ha sido otro gran descubrimiento pues me ha conectado mucho con la Tierra. Ahora en abril llueve más y hay más sanguijuelas y eso impide que podamos caminar igual de descalzos, a no ser que queramos correr el riesgo de que nos vayan chupando la sangre en todo momento! Poca broma… la experiencia de las sanguijuelas es otro tema “clave” si quieres venir a Nilambe y es época de lluvias…

Pero por lo general, el caminar descalza ha sido otra de las grandes sensaciones que he podido vivir aquí. Me llevo gravados en mi corazón el recuerdo de esas meditaciones caminando descalza en el jardín, ese ir y venir a la cocina, a la sala de meditación y por casa con mis pies desnudos, abiertos a la vida… he bailado mucho yo sola… si, si!! Mis pies bailaban solos! He reconectado con ellos… y veía que esa preciosa parte de nuestro cuerpo ahí abajo del todo, es la puerta de conexión con la Tierra, y la que me permite desplazarme y recorrer el mundo… gracias pies!!


… Mindfullness observando con la naturaleza…

Otro de los elementos con los que he podido experimentar el mindfullness es con la naturaleza, ese bello tesoro que nos rodea y nos crea, que nos da la vida y tan a menudo ni lo valoramos, ni lo contemplamos, ni tan siquiera le damos las gracias por los frutos que nos da y las experiencias tan bonitas que nos regala…

Además de sentir la plena conciencia comiendo, caminando o trabajando, empecé a sentir la plena consciencia relacionándome también con la naturaleza, con todos esos animales y fenómenos naturales que sucedían a mi alrededor y nunca me había detenido a mirarlos y contemplarlos como ahora. Por supuesto que ya había sentido ésta sensación muchas veces anteriormente en mi vida, pero aquí, en ésta etapa particular de mi vida en la que estoy centrada en el aquí y el ahora, empecé a mirar la naturaleza con otra mirada más “despierta”, empecé a sentir la naturaleza en mi piel de otra manera (porque yo soy otra…), empecé a hablar con la naturaleza, amar la naturaleza, valorar la naturaleza… devolverle el amor y el agradecimiento por tantas cosas que ella me regala diariamente!

Empecé a descubrir cómo se mueven algunos animales, como vuelan, como se transforman… empecé a escuchar los sonidos del agua, de los grillos, de las ranas… empecé a mirar con más detenimiento la puesta de sol, los colores que aparecían, la niebla que se formaba a veces, las formas de las nubes…

Descubrí que a las mariposas les gusta volar juntas en grupos de cinco, de diez, a veces incluso más … Empecé a ver mariposas por todos lados y jugaba con ellas… miraba a algún lugar dejando la mirada fija y empezaba a contar cuántas mariposas se cruzaban por delante de mi vista… me sentía, y  me siento niña de nuevo!

Me di cuenta que en el pequeño estanque que hay en el centro hay muchos tipos de animales dentro, entre ellos ranas… y descubrí que había un renacuajo que se estaba convirtiendo en rana y tenía medio cuerpo de renacuajo y medio de rana… fue muy divertido!


Me di cuenta que por el cielo pasaban muchas águilas… que había muchos tipos diferentes de réptiles de diferentes tamaños y colores… empecé a observar los movimientos de los monos siempre que se acercaban al centro en busca de comida… cómo se mueven en grupos, cómo se quitan los piojos los unos a los otros, cómo nos miraban con detenimiento al acecho a ver que podían “robarnos” con su mirada traviesa…

Empecé a mirar con detenimiento los largos caminos que hacían las hormigas, unas detrás de otras… sin chocarse pero siguiendo una trayectoria…
Me di cuenta que en febrero el sol le ponía en un lugar concreto de la montaña, y cuando volví ahora en abril se pone un poco más a la derecha…en otro lugar de la montaña…

Me he hecho íntima amiga de la gata del centro, y se pasa días y días y horas y horas conmigo mientras yo leo, escribo o medito. Le encanta sentarse en mi falda y lo que más me gusta es que cuando abro la puerta del balcón bien pronto por la mañana, sobre las 5 am o así ella ya está allí para darme los buenos días… que cosa tan linda por favor!

He percibido el milagro de la vida en la naturaleza. Cuán generosa es y cuántas cosas imprescindibles para vivir nos aporta: agua, luz, alimentos, sonidos, sensaciones, protección, nuestros amigos los animales…  Cada día le doy los buenos días al nuevo día, y a la niebla… y cada noche le doy las buenas noches, al día que se va, y a la luna…

Hoy siento que la naturaleza y yo hemos empezado una  nueva relación, una nueva amistad, una nueva forma de comunicarnos… un nuevo camino juntas!!

lunes, 25 de agosto de 2014

Crónica de uno de mis días de viaje por el Sur de la India

Actualización 19 de marzo 2016:

Ya he transferido completamente éste blog a mi nuevo blog www.cintiasloveinaction.com

He puesto mucha energía en él y me encantaría veros por allí.
Os espero con los brazos abiertos!

Cintia


A lo largo de mi viaje, he ido escribiendo varias entradas para mi blog, pero por cuestiones de tiempo y conexión a internet, no pude publicarlas. Las iré publicando poco a poco... De momento, aquí va una de ellas, la cual relata uno de mis días en los cuáles he tenido que sortear varios imprevistos y dificultades durante mi viaje, pero gracias a la ayuda de algunos ángeles que se han ido cruzando en mi camino, todo se ha ido resolviendo paso a paso y favorablemente!. La publico tal cual la escribí.


En el momento en que me embarqué en esta aventura de viajar sola por la India, sabía que me encontraría ante muchos imprevistos y dificultades a los que tendría que hacer frente de la manera más pacífica, positiva y creativa posible. Ciertamente era una motivación personal también verme ante circunstancias adversas a las cuáles debería enfrentarme yo sola, sabiendo que eso supondría un gran aprendizaje para mi. (Me recuerda a aquello de salir de nuestra “zona de confort” para lanzarnos a nuestra “zona de aprendizaje”…. Para interesados ver vídeo en Youtube: “Te atreves a soñar?”)

Hasta que punto eso es así (lo de los imprevistos y las dificultades) no se sabe bien hasta que uno no está “in situ”… ahora entiendo todo mucho mejor!

Sí… India te sorprende (o acaba con tu paciencia) momento a momento… Si tu reto es una experiencia de superación personal… entonces estás en el lugar adecuado!!!

Hoy quiero relatar cómo un día como hoy se ha presentado difícil en muchos momentos y siempre ha aparecido alguien (que yo llamo ángeles) que te echan un cable y las circunstancias se vuelven favorables al instante.

Para empezar he salido esta mañana de Kumta (un pueblo de Gokarna, al sur de Goa) en autobús dirección Hubli, para allí coger un tren a Anantapur. Llevaba 3 días en dicho pueblo, en un resort fantástico (pequeñito, muy tropical llamado “Nature Nirvana” que en temporada alta es increíble porque está a pie de playa, pero está claro que ésta no es la época para viajar al sur pues es época de monzón. Lluvias constantes, durante todo el día ininterrumpidamente… durante varios meses, hasta septiembre u octubre al menos.

Antes de seguir con la historia del día de hoy, quiero explicar que una de las experiencias más chocantes del viaje fue llegar al resort, esperando un sol fantástico y una estancia fantástica, y encontrarme con un diluvio universal y yo sola como huésped. Sola con el personal del hotel, que eran cuatro hombres ( el cocinero, el de la limpieza, el manager y otro de mantenimiento) y cuatro perros. Menudo panorama! La primera sensación que tuve fue salir corriendo de allí! Que pintaba yo allí, en aquél lugar, a 12 km del pueblo, medio aislada, sola con cuatro hombres y lloviendo sin parar? Pero tampoco había más alternativas. Debía tranquilizarme y pensar en positivo... Me senté, respiré... y esperé a que mi energía volviera a su equilibrio. Bien mirado, era una cuestión de percepciones! Estar bajo la lluvia también tenía su encanto, y aquellos hombres eran muy amables y cordiales.

Hablando de ángeles, uno de los primeros fue el manager de Nature Nirvana. Imagino que al verme sola, sin poder hacer apenas nada por la lluvia, y sin tener allí nada más que hacer que matar las horas mirando el agua caer… me ha ayudado muchísimo en todo momento. Me acompañaba cada día al pueblo para que yo no tuviera que coger taxi… y me ayudó a comprar cosas que necesitaba… un paraguas… un chubasquero… otro camisa kurta (pues me traje tan solo 2 o 3 mudas pero por la elevada humedad es imposible que la ropa se seque!!), me acompañó a la estación para mirar los horarios de autobús… en fin una maravilla de persona. Un ángel de esos que llamo yo, pues hay momentos en los que estás un poco perdido, y ese cable de alguien que conoce el lugar tiene un valor incalculable.

Bien…
Hoy me iba. Dejo el hotel mientras llovía a mares. Él mismo ha madrugado para acompañarme al bus. Hasta que no me ha dejado arriba con las maletas colocadas y yo “sana y salva” no me ha dejado.

Reflexión: A juzgar por su imagen (indio musulmán con barbas y facciones duras que sin conocer invita más a la desconfianza que a otra cosa…) me ha demostrado que la humanidad y la cordialidad no tiene fronteras ni religión, ni responde a estereotipos. De no ser por haber hecho yo un ejercicio consciente de CONFIAR hubiera pensado mal de él en otro momento. Ir sola (y aunque no lo fuera) te hace desarrollar un instinto de supervivencia y protección muy grande, a veces excesivo… Pero la vida está ahí para enseñarte que el AMOR es el lenguaje más universal y sólo se puede conocer a una persona abriéndole tu CORAZÓN. Después de ver, observar y conocer… entonces puedes crear una imagen del otro. No antes!

Esta lección de vida de “no juzgar” es algo que llevo tiempo trabajando…. Pero ahora está siendo una ocasión maravillosa de apertura en ese sentido, y de dejarse maravillar, sin expectativas. Es lo que llaman mirar la realidad, traspasarla como un rayo láser sin dejar que la mente y el ego interfieran en tus pensamientos.

Sigo mi viaje. En el bus todo bien… pero resulta que el viaje que debía ser de 2,30 horas y 80 km acaba siendo un viaje de 6,30h y 150 km.

Reflexión: La comunicación es muy difícil… paciencia!! Que bien!! La vida me presenta oportunidades para que practique la TOLERANCIA y el FLUIR con las circunstancias. No desear otra cosa que no sea lo que ES. Dejar que las cosas acontezcan tal como son, sin luchar contra ellas…

Llegando al final del trayecto un hombre del asiento de delante empieza a hablar conmigo y me pregunta lo típico… de donde soy, cuántos días estaré en India, si voy sola… etc. Le digo que voy a Hubli y me dice que no me preocupe que cuando lleguemos él me avisa.
Tenía una cara de buen hombre que no se aguantaba!!! Me encantaba su mirada dulce. Se le veía un papá muy protector. Creo que me trataba como a él le gustaría que trataran a su hija… Al llegar me ha ayudado a bajar la maleta, y me ha llevado hasta la parada de rickshows. He sentido un gran alivio… llegar a una ciudad nueva sin conocer nada es bastante estresante y tener a alguien a tu lado que te diga “por aquí” es muy reconfortante…

El hombre me ha acompañado hasta la parada y le ha dicho al conductor que me llevara a la estación de trenes (ellos se entienden en su idioma), y luego me ha dicho “págale 50 rupias, él te dejará en la estación”, me ha ayudado a subir las maletas de nuevo… y se ha ido.

De lo más profundo de mi alma ha salido un… GRACIAS!!! GRACIAS!!! GRACIAS!! El sentimiento de agradecimiento y gratitud que he sentido no se puede expresar con palabras… tanto amor y tanta humanidad desbordan mi corazón… tanto que los ojos se me han puesto vidriosos de emoción. Ése ha sido otro de mis ángeles del día.

Empieza otra aventura: Comprar un billete de tren para Anantapur.

Voy a una taquilla donde ponía “billetes sin reserva” y me dice que sí había un tren a Anantapur a las 18h (eran las 15h) pero que tenía que ir a la estación antigua. Debía volver a salir fuera y caminar unos 300m. Ok… voy… Llego allí y me dicen que sí hay plaza, que el tren llega a la 1.a.m. Pienso si no será demasiado tarde para llegar… antes de comprar el billete prefiero consultarlo con la Fundación Vicente Ferrer (ya tenían constancia de mi llegada de todos modos). Otra aventurilla… resulta que el teléfono que yo tenía de la Fundación no era correcto. Llamaba pero no había manera de comunicarme con ellos. Yo ya estaba nerviosa porque dependiendo de si iba a Anantapur o no, debía coger un tren u otro, o decidir si pasaba la noche en otro pueblo , Hospet. Debía tomar la decisión pero no sabía como.

Pido ayuda a dos chicos jóvenes que están allí. Ellos me preguntan donde quiero llamar… “a este teléfono de Anantapur, estado Andrah Pradesh”. Les digo si saben el prefijo y ellos muy amablemente miran en su teléfono por internet. Finalmente dan con el prefijo correcto, pues el que yo tenía escrito era incorrecto, faltaba un 0… ahora sí!!! El teléfono da linia!!! Esos chicos habían sido mis ángeles otra vez… cuando te encuentras “sin salida” no es real… siempre hay una solución, y alguien que está a tu lado… Solo hay que abrirse a la infinidad de posibilidades existente en el Universo!!!!

Hablo con una chica muy agradable, Marta, y dice que no hay problema, que puedo llegar a la hora que sea, por tarde que sea, y que si quiero ellos envían un rickshow a recogerme a la estación con mi nombre. Me ha dicho que le de su teléfono para facilitárselo al conductor en caso necesario… que majos!!!
Vuelvo a la taquilla a comprar el billete….y ohhhhh me dicen que no, que ya no se pueden reservar billetes, se había cerrado el plazo de reservas. Como?? Si hace 30 minutos sí que se podía… Ya… pero ya no… Buffff… Cojo aire…. “Perdona… necesito comprar un billete para hoy para Anantapur, por favor….”. La mujer de la taquilla me decía que no podía ser, pero le veía bondad en los ojos…. Como buena turista no puedo rendirme a la primera, así que le he llorado un poco diciéndole que por favor …. Que estaba cansada… que llevaba muchas horas de viaje… que venía del otro edificio pero allí no me entendían por el idioma… bla bla bla…

Finalmente la chica me dice que espere y se dirige a otra ventanilla donde hay un hombre. Me hace señal de que vaya. Ella le cuenta al hombre “mi problema”. El hombre tenía cara de buen hombre también…. Aunque no entendía demasiado todo lo que decía tenía la sensación de que llegaríamos a alguna solución… Le digo que prefería litera, pero que sino me daba igual… que sólo quería coger ese tren.

Hace una llamada… y me dice… “Is ok 2n class AC?” (Está bien en segunda clase con aire acondicionado?) Siiii claro…. Está perfecto!!! Ok. Me da instrucciones: ves al otro edificio de nuevo y compra un ticket general. Después ves con ese ticket a la “Ticket Collectors Office”. “Allí te reservaran litera. Ya he llamado por teléfono, cuando vayas te estarán esperando”. Uhhhh que fuerte…. Otro ángel!!!!

Así lo hago… voy y compro un billete general, sin reserva y luego me dirijo a esa oficina. Allí me atiende otro hombre muy amable también (porque todos son tan amables conmigo???? Me sentía gratamente sorprendida….), uno de los revisores de la estación y me lo gestiona todo. Me dice que un rato antes de que salga el tren vaya de nuevo allí que él me indicará donde debo ir.
Gracias!!!! Una vez más… Gracias!!!!

He ido a comer algo y me he encontrado con un grupo de mujeres encantadoras también con las que había coincidido antes en la cola… y hemos estado hablando un rato. Luego he ido a tomarme un postre y a mi lado había otro hombre (muy amable también.. jijijijij) que trabajaba en la limpieza de la estación y hemos estado hablando un rato también. Con gente así da gusto viajar!!!

Y aquí me encuentro ahora en éstos momentos… subida en el tren… destino Anantapur. He superado muchas situaciones a lo largo del día, todas ellas favorablemente…

Cada vez tengo más claro que cuando a una le mueve el amor, la bondad y la honestidad siempre se le abren puertas… (No todo siempre sale bien, está claro….. otra veces todo no me ha salido tan redondo… pero en línias generales… funciona!!!)

CONFIANZA + AMOR + PACIENCIA + POSITIVIDAD = ÉXITO (o lo que otros llamarían suerte… yo no creo en la suerte… creo en la vida que tu mismo CREAS!!!)

Voy a dormir un rato… feliz vida…. Y feliz camino a vosotr@s también!!
Si os interesa ya os iré contando más aventurillas por el país de las especias, el bollywood y el chicken masala :-)

Con amor,

Cintia