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lunes, 22 de junio de 2015

Cómo transformé mi vida? Parte I: Mi historia

Actualización 19 de marzo 2016:

Ya he transferido completamente éste blog a mi nuevo blog www.cintiasloveinaction.com

He puesto mucha energía en él y me encantaría veros por allí.
Os espero con los brazos abiertos!

Cintia



Transformé mi vida el día que dije “Basta!”, el día que cansada, exhausta y agotada de tanto nadar a contracorriente me rendí a la vida y le pregunté qué quería de mi. La vida me habló, y me habló bien clarito. Mi alma estaba ya por aquel entonces “en coma”, en un estado vegetativo al cuál más no podía hacer oídos sordos. Estaba abocada a un cambio radical e imposponible de vida, el cuál ha sido el mayor regalo que la vida me ha podido hacer.

Los cambios no son gratuïtos. Las grandes revoluciones acostumbran a llegar después de fuertes crisis, pero hoy tan solo puedo dar GRACIAS a la vida por todo ese sufrimiento que me catapultó al cambio en mi vida. Gracias a él hoy estoy aquí, con más luz que nunca y decidida a ir en busca de mi Verdad. 

Hoy quiero relataros exactamente cómo fueron las cosas, que sucedió en mi vida para “tocar fondo”, que proceso de sanación seguí y como lo hice para salir del agujero y transformar mi vida hasta llegar al momento actual, donde siento que mi alma brilla con su máximo esplendor y siento que todo tiene un sentido y una coherencia infinitas.


Los inicios de mi proceso de enfermedad

Hace ahora unos 5 años empecé a sentir que estaba cansada. Mi vida, como la de todo el mundo, era una vida bastante estresada (aunque en aquel momento pensaba que eso era lo “normal”). Trabajaba muchísimas horas de maestra en la escuela, hacía cursos de formación, iba a clases de baile, y llevaba adelante mil otras cosas que me iban surgiendo y compromisos relacionados con los amigos y la familia. El resultado era una vida con una agenda apretadísima sin tiempo para mi misma y viviendo para que llegara el fin de semana para poder disfrutar de tiempo libre (y aún así, muchos fines de semanas los seguía teniendo ocupados).  Y eso que me encantaba mi trabajo!!

Mi cuerpo quiebra

El caso es que empecé a tener síntomas varios… dolor de espalda, dolor de cabeza, cansancio, … pero yo seguía sin escuchar. Hace dos años, lo que fue en mayo de 2013, llegué a lo que sería mi límite de estrés y/o agotamiento físico y mental, y una ruptura de pareja fue el detonante (no la causa) de lo que yo llamo “mi quiebra” o “el hundimiento”. En ese momento mi cuerpo estaba ya muy debilitado de “ir arrastrándome” durante tanto tiempo y entré en lo que comúnmente llamaríamos “depresión” aunque hoy se con certeza que lo que estaba atravesando era una “crisis emergente” (con síntomas similares a una depresión) por la naturaleza espiritual que la caracterizaba. Se me alteró la tiroides y me diagnosticaron un hipertiroidismo leve. El médico me recomendó reposo y una vida muy tranquila, aunque con esa pauta a los 2 o 3 meses la tiroides se me reguló.


7 meses de baja laboral

De todos modos los síntomas de cansancio persistían, y el resultado fueron 7 meses de baja laboral. 7 meses (con unas vacaciones de verano por medio) sin poder ir a trabajar porque el cuerpo no me respondía. 7 meses (que se alargaron un año más) de no tener energía, de meterme en una cama hasta esperar a que la tormenta pasara, de intentar entender qué me estaba sucediendo, de sentir una profunda desazón y sinsentido de la vida, de sentir que había perdido toda ilusión, de no tener ganas de nada, de lágrimas… 7 meses de apatía, de tristeza, de incompresión ante la vida atravesando capas y capas de mi ser, yendo al núcleo concentrado de mi Verdad.


Cuestionándomelo todo

7 meses de cuestionármelo TODO, y cuando digo TODO, digo TODO. Para qué vivo? Quién soy yo? Cuál es el sentido de mi vida? Cuál es mi misión? Qué es lo que realmente me hace feliz? Que importancia tiene el dinero, el amor, el trabajo, la familia, los amigos en mi vida? Que valor le doy a cada uno de ellos? Que me da y me quita energía? En qué invierto mi tiempo? Que tipo de relaciones quiero en mi vida? Cómo quiero priorizar mi tiempo a partir de ahora? Que cosas o actividades no me apetece seguir haciendo? Y un largo etcétera…



Buscando ayuda

Durante todo ese tiempo recurrí a todo tipo de ayuda y terapeutas posible: sanadores, canalizadores, acupuntores, flores de bach, masajistas, piedras… pero el hoyo era tan profundo que acceder a él requería aún más tiempo. Y lo más importante, requería tomar decisiones.
Después de esos 7 meses aún no estaba recuperada del todo, pero me sentía con más ánimos y fuerza de volver a la escuela y intentar llevar de nuevo una vida “normal”. Salir de ese estado vegetativo… salir de esa cama y ese sofá que me tenían atrapada.

Regreso al trabajo

Volver a la escuela fue una gran motivación para mí. Después de ese tiempo yo era totalmente otra persona, mi verdad había cambiado por completo de la maestra que era cuando me fui antes de que acabara el anterior curso escolar. Empecé a enseñar yoga y meditación a mis alumnos, me propuse que a partir de ese momento mi mayor objetivo sería enseñar a mis alumnos a ser felices, a saber quiénes son, a escucharse a sí mismos, a gestionar sus emociones.

Sigo sin levantar cabeza

Parecía que lo peor ya había pasado, pero no… Seguía llegando exhausta de trabajar a casa, y los días se me hacían eternos e insufribles. Ir a trabajar suponía un esfuerzo sobrehumano para mi, y a menudo a la hora del recreo, a la hora de la comida o en cualquier otro momento, necesitaba tumbarme en el suelo a descansar. Mi cuerpo quería escapar de allí, reclamaba libertad. Mi alma seguía exhausta, luchando por subsistir un día más, luchando para llegar al fin de semana para simplemente no hacer nada.

2 o 3 meses después de mi regreso a la escuela seguía sumamente agotada. Vivir para mi se había convertido en un sacrificio…ir a trabajar era casi una pesadilla (y eso que adoraba mi trabajo!),  ir a comprar, cocinar, lavar la ropa, limpiar... es decir, hacer todas las tareas que requiere llevar una casa sola, se me hacían cuesta arriba… hasta que finalmente tuve que volver a casa de mis padres. Eso fue un golpe muy duro para mi, y por supuesto para mi familia y amigos por verme tan afectada.

Más síntomas de enfermedad

Los síntomas de enfermedad (sin considerar por ello que yo era una enferma) se iban acentuando… empecé a tener vértigos, problemas de cervicales y la crisis emergente (con síntomas depresivos) persistía.

Me voy a India

Necesitaba renovar ilusiones en mi vida, necesitaba hacer cambios y en ese momento lo que más ilusión me hacía era viajar en verano a la India yo sola. Así que en lo que era Semana Santa del año 2013 me compré billetes para viajar a India en verano de ese año.

Aun así el “enigma” de qué hacer con mi vida seguía latente. Lo que estaba claro es que así no podía seguir. Tenía claro que tenía que hacer cambios, que tenía que buscar una salida a esa vida que en esos momentos ya no me llenaba y había perdido el sentido.

Mientras seguía buscando mi verdad, seguía yendo a todo aquél que pudiera ayudarme a sanar aunque en ningún momento delegué mi responsabilidad en nadie, porque en el fondo de todo sabía que nadie podía ayudarme, sólo yo. La clave del cambio estaba en mí, y solo en mí.



Punto de inflexión: permiso para volar

Un momento decisivo en todo mi proceso fue cuando durante esa época empecé a asistir a un terapeuta en bioenergética por los mismos motivos… estaba cansada, exhausta, sin energía, sin ilusión. Empezó a trabajar bio-energéticamente conmigo y mi sorpresa fue que a la 4ª o 5ª sesión me dijo muy clara y honestamente que no volviera más, que yo no tenía ningún problema. No era cierto que yo no tuviera energía, sino que mi energía estaba bloqueada porque no estaba haciendo lo que más me apetecía hacer en esos momentos en mi vida. Me dijo que veía que lo que me sucedía era claramente una crisis espiritual en toda regla, y me sugirió que en vez de irme a la India 2 meses me fuera un año, que me diera libertad para volar!

En ese momento me eché a llorar como una niña pequeña, fue como un descorche de emoción y una gran liberación… pues sentí que por primera vez alguien me estaba dando el permiso para hacer justo lo que me apetecía hacer. Recuerdo que entre lágrimas y sollozos le decía “Siiiii….ya lo sé… siiiii… ya lo sé!”. Sabía que justo eso era lo que mi alma anhelaba…cogerme un año sabático en mi vida!!! Volar!! Ser libre!!! Salir de la rutina!! Reinventarme!!

De momento dejé en “stand by” lo de la decisión del año sabático. De momento decidí ir a la India ese verano, ver cómo me sentía, que cambios se producían en mí y a la vuelta ya decidiría que hacer. Me fui echa polvo y regresé nueva nuevita… eso me hacía reflexionar que el problema no estaba en “mi” sino en lo que hacía, en las exigencias del trabajo, el coste energético, físico y emocional que eso me implicaba y el estilo de vida que llevaba que ya no me llenaban.

Regreso a la rutina y sentir que muero en el intento

Al volver de la India volví a “darme de canto en los dientes” otra vez (eso ya me había pasado también el verano anterior cuando regresé después de todo un verano idílico en Formentera). Volví del verano y del viaje perfecta, renovada, pletórica, radiante… y al volver a la rutina sentir que me marchitaba de nuevo.

De todos modos por mi mente ya bailaba la idea del año sabático. El miedo es el que pretende distraerte de tu verdad, pero el alma sabe lo que necesita… y yo lo sabía más que de sobras!! Externamente (de cara a los demás) aún no había tomado la decisión, pero internamente, una parte de mi hacía tiempo que ya sabía que esa era la única salida.

Tomo la decisión: me voy!

Pero el detonante de todos fue cuando al regresar de la India y sentir que seguía cansada y sin energía fui a hacerme una analítica y me encontraron los niveles de litio por los suelos. Al parecer, el litio es una substancia química del cerebro que regula el estado de ánimo y en caso de deficiencia puede provocar depresión y otras alteraciones emocionales más graves. Eso daba en cierto modo una respuesta a lo que me pasaba y en cierto modo me alegró porque parecía que ya me estaba volviendo loca y todas las pruebas a nivel médico salían bien, pero la solución “médica” a mi no me conformaba del todo. No creo en las pastillas, creo en el empoderamiento personal, en las transformaciones del alma a nivel interior, en la revolución personal! Independientemente de todo, sabía que tenía que hacer cambios en mi vida.

Le pregunté al médico que qué debía hacer para regular los niveles de litio, y me dijo que para ello debía ir al psiquiatra. Cuando escuché la palabra “psiquiatra” se me pusieron los pelos de punta… cómo? En ese momento tomé mi decisión. Ni psiquiatra. Ni pastillas. Ni medicación. Ni marear más la perdiz… me voy!!!! Y fue así cómo decidí cogerme una excedencia de un par de años, dándome libertad para volar. Yo no estaba enferma, mi alma estaba enferma por quererme someter a un sistema que no daba respuesta a mis necesidades. Yo no estaba enferma, pero el sistema sí quería creerme hacer que estaba enferma y te envía al médico para “solucionar todos tus problemas”, cuando el tratamiento no es físico, va mucho más allá!!

Mirando atrás…

Ésta es la historia muy resumidamente. Aun hay muchas más cosas que han pasado por medio, historias, emociones, miedos, incertidumbres, subidas y bajadas hasta llegar al momento de “lanzarme al vacío”. Tal vez algún día me lance a explicar más en profundidad mi historia pues estoy convencida que no soy la única que ha pasado por ésta situación y sé que mucha gente necesita luz en sus vidas para lanzarse a vivir sus sueños con confianza, sin dejar que el sistema te “etiquete” de algo que tu sabes que no es.

Miro a mi alrededor y veo a muchísimas personas, amigos, compañeras, conocidos que están igual que estaba yo. Luchando con la vida. Intentando subsistir un día más. Suplicando que llegue el fin de semana. Arrastrándose cada mañana.

Cuando veo que hace tan solo 5 meses yo estaba todavía metida “dentro del sistema” y ahora me siento tan libre, mirando desde la distancia las cosas, la sociedad, mi vida pasada, las creencias que me mantenían atada a lo que en ese momento era mi realidad… me hace sentir sumamente feliz y convencida de que somos creadores y protagonistas de nuestra historia.

Decidí cogerme una excedencia de 2 años para viajar, para vivir, para disfrutar, para dedicarme a mí… y es lo mejor que he podido hacer en mi vida!

Ahora me pregunto… para qué? Para qué tanto sacrificio? Que sentido tiene hacer tanto esfuerzo? Seguir el modelo social establecido es lo que realmente me hace feliz? Quiero vivir para llegar al fin de semana y pagar facturas de luz o quiero vivir para disfrutar y gozar de verdad?
Son muchas las respuestas que he ido encontrando a lo largo de mi camino y en éstos momentos de mi vida me siento comprometida hasta la médula para vivir de acuerdo a mi verdad.

Mi vida… ahora!

Y aquí estoy, en Bali en éstos momentos, viviendo la vida plenamente, sintiéndome sumamente realizada, amando la vida a cada instante, disfrutando de pleno tiempo para mi, para hacer lo que verdaderamente me gusta, para viajar, para escribir… para VIVIR!! (En mayúsculas)!!!
  • Siento que he recuperado toda mi energía...
  • Me siento fuerte, sana y llena de vida...
  • He recuperado todo mi poder personal, inspiración y creatividad...
  • He desterrado de mi vocabulario la palabra “cansancio” y “estrés” y la frase “no tengo tiempo”...
  • He dejado de correr...
  • He dejado de ir con prisas...
  • He dejado de mirar el reloj...
  • He dejado de planificar que haré mañana...
  • He dejado de madrugar...
  • He dejado de asistir a compromisos que no me apetecen...
  • He dejado de vivir en medio del cemento…
  • He empezado a tener todo el tiempo del mundo...
  • He empezado a vivir el momento presente, a recuperar ilusiones, a desarrollar nuevos talentos,…
  • He empezado a comunicarme más con la naturaleza, a sentirla, a oírla...
  • Sigo más los mensajes de mi corazón...
  • Me dejo llevar aún más por mis intuiciones y corazonadas...
  • La abundancia ha empezado a llegar infinitamente a mi vida, manifestándose de muchas formas... amor, recursos, oportunidades de trabajo, inspiración, amigos, ayuda incondicional del Universo...
  • Duermo en paz cada noche sabiendo que estoy en el lugar que quiero estar, haciendo lo que quiero hacer, estando con quien quiero estar...
  • Estoy asensando las bases de una vida futura basada en la autorealización personal y la libertad incondicional.
  • Se me está desarrollando el fuerte deseo de ayudar a otros a encontrar su propio camino y seguir su guía interior...
  • Estoy accediendo a capas más profundas de mi ser y de mi Verdad…

 


Me siento bendecida, renovada, ilusionada, inspirada, llena de amor, llena de vida, llena de energía, transformada, imparable… FELIZ!!!

QUIERES SABER QUÉ FUE LO QUE MÁS ME AYUDÓ A TRANSFORMAR MI VIDA?
CÓMO PUEDES TRANSFORMAR LA TUYA?

Próximamente publicaré en otro post que es lo que me ayudó a mi, con la ilusión y la esperanza de que también te ayude a ti…

Necesitas una ayuda?

Por otro lado he empezado a ofrecer sesiones de coaching espiritual para ayudarte a transformar tu vida. Si quieres saber cómo puedo ayudarte, lee éste post: Cintia, tu espiritual coach

Mil besos y abrazos, mi querid@ amig@!! Seguiremos caminando juntos, rumbo a la realización personal!!

Todo mi amor para ti, bella alma!

Cintia

jueves, 25 de septiembre de 2014

Haciendo balance de mi viaje...

Actualización 19 de marzo 2016:

Ya he transferido completamente éste blog a mi nuevo blog www.cintiasloveinaction.com

He puesto mucha energía en él y me encantaría veros por allí.
Os espero con los brazos abiertos!

Cintia



(Entrada escrita literalmente durante los últimos días de mi viaje por India del Sur. Verano de 2014)

Los periodos en los que brilla la luz en nuestra vida, acostumbran a venir después de haber pasado periodos de oscuridad, de desorientación, de desconexión con la vida, de cansancio físico y mental en los cuáles nuestra alma anhela el encuentro de la paz eterna y verdadera. El camino por mi vida me está llevando por todos éstos lugares, y poder entender los procesos internos que empoderan nuestra alma y el momento presenteTodo empieza a tener sentido de nuevo y en la búsqueda de respuestas profundas y existenciales, el camino se abre sólo ante nosotros.

Miro atrás y me doy cuenta de cuánto ha cambiado el panorama en mi vida en tan solo 2 meses. La Cintia que se fue no es la que regresa… Siempre que hacemos un viaje, se produce una transformación interna… algo cambia en nosotros!

Me encuentro en la recta final de mi viaje por el sur de la India y me veo a mi misma tan bien, tan equilibrada, tan feliz, tan sana, tan radiante, tan plena y rebosante de amor y gratitud… que parece un sueño toda aquella etapa oscura que viví hace apenas nada en mi vida. Una etapa llena de cambios que crean incertudumbre... llena de preguntas que necesitan respuestas... y llegan justo en el momento que deben llegar, ni antes ni después.

Parecía como si la luz no fuera a llegar nunca… pero sí, al fin llegó. No un poco. No de manera sutil. Llegó de manera súbita, consistente, firmemente decidida a entrar en mi vida y alumbrarme… por siempre? 

En éstos momentos me encuentro en el balcón de nuestra habitación (Amita y mía) en el ashram de Sivananda, en Kerala. Un instante mágico, a última hora de la tarde, cuando después de la lluvia ha salido el sol, y mientras me acaricia la cara, la música de Deva Premal enciende mi alma de luz, amor y gozo.

Siento que durante éste viaje he atravesado muchas capas hacia el centro de mi ser. He pasado muchas capas para irme sumergiendo cada vez más en mi ser e ir conquistando esa esencia que habita en mí.

Los viajes son momentos apasionantes en nuestra vida. Momentos de lanzarse a la vida, de vivir tu propia verdad, de vivir tus sueños, de sentirte libre y protagonista de tu propia vida, de morir y renacer ante cada momento sublime que la vida te presenta en forma de regalos (amaneceres, atardeceres, miradas, abrazos, tazas de té, respiraciones profundas que te elevan, sonidos de la naturaleza, lugares dignos de contemplar…) Pero también son momentos en los que afloran nuestras emociones más ocultas, nuestros miedos, inseguridades, dudas… y más si viajas sola y no tienes a nadie con quién compartir tus miedos o compartir la toma de decisiones.

Siento que éste viaje ha sido definitivamente mi catapulta hacia la luz, el puente más grande que he atravesado nunca hacia lo divino, el mayor viaje espiritual que he hecho nunca en contacto conmigo… sintiéndome, reconociéndome, valorándome, observándome, superándome día a día, minuto a minuto, segundo a segundo… He ido atravesando cada momento bajo la luz de la conciencia, bajo el prisma de la gran verdad que habita en mí, bajo la mirada auténtica y verdadera ya no más corrompida por el mundo de las fantasías y el ego que domina nuestra mente de modo inconsciente. Siento que he sido tocada por el gran rayo de la verdad divina, y miro a mi alrededor cada situación, persona y circunstancia con la profundidad del rayo láser que entra, atravesándolo todo. Sacando a la luz, amplificando, retransmitiendo en vivo y en directo la gran verdad de mi alma, ya no más ciega, ya no más sorda.

Éste viaje me está llevando a la práctica mi camino espiritual. Todo se está prestando para que pueda aplicar tantas cosas que he leído y tenía almacenados en mi disco duro en el día a día. El gran deseo de verdad, transcendencia y transformación que ha nacido en mi me está llevando a la alquimia del alma. A ver las posibilidades en las dificultades. A ver las oportunidades en las frustraciones. A ver lo bello en lo mundano. A ver lo divino en lo terrenal.
Todo este proceso interior de profundo despertar que estoy viviendo (como si me hubieran saqueado de la cama) me ha llevado a un estado de profunda felicidad y paz interior, probablemente como nunca antes había sentido.

Estoy ardiente de verdad, ardiente de trascendencia y una vez más, siento que muero y renazco a cada instante… (y al decir una vez más… me vienen a la mente muchos momentos de éxtasis, y sublime gozo de vivir que ya he vivido en otros momentos de mi vida…).

Me viene una palabra a mi mente. AMOR. El amor está siendo mi gran compañero de viaje. El amor hacia la vida, hacia las personas que se han ido cruzando en mi camino (anónimas o amigas, haya hablado o no con ellas… mi amor va dirigido hacia ellas en reconocimiento a su alma). Siento que mi corazón se ha expandido como una nube de gas que lo impregna todo… y supongo que así debe ser cuando muchas personas que he conocido han afirmado sentir que mi amor les llegaba y les calaba hondo en su alma…
Siento en todo momento, y de un modo muy consciente, que mi alma vibra en la frecuencia más elevada del amor (al menos de la que yo conozco hasta ahora) y siento que ese amor me sale del alma en forma de sonrisas, abrazos y un sentimiento de profunda compasión hacia todo y todos los que me rodean.

Siento que formo parte de un plan divino perfectamente trazado. He venido a la Tierra a realizar una misión de difusión de amor, paz y libertad, y yo me presto a la vida. Me entrego, me rindo a ella. Uno mis fuerzas y mi alma a las fuerzas superiores que rigen mi vida y mi destino y con una confianza ciega me lanzo a VIVIR, viajando a través de la luz, desafiando a la oscuridad, empoderando mi alma.
He trascendido, y seguiré trascendiendo. Éste es sólo el principio de una vida espiritual, auténtica y verdadera que no tiene principio ni fin… porque durará toda mi vida.

Sólo doy las gracias al Universo por todo el coraje que me está dando, y pido poder seguir recibiendo ese mismo coraje, determinación, fuerza, ilusión y entusiasmo para seguir el camino que dicte mi corazón… rumbo a mis sueños y a una vida llena de sentido!!!

Hasta pronto… querid@s amig@s!!!